Una vez leído el material correspondiente a Conmover la educación. Ensayos para una pedagogía de la diferencia, de los autores Skliar y Tèllez, he comprendido que, para llegar al proceso educativo actual, con todo lo que el mismo implica, se ha pasado por diferentes etapas y/o fases. Ante esto considero oportuno resaltar que, cuando el Estado se consideró “expresión jurídica del pueblo”, lo que realmente surgió fue una comunidad política como mito de poder; posterior a ello, el hombre se convierte en sujeto político, con derechos y deberes universales dentro de una sociedad regida por la Ley.
Sin embargo, Nietzsche pensó en lo referente a transformar la sociedad y al hombre. Entre los principios que defendía estaban: libertad, justicia, e igualdad de derechos y deberes, ya que los mismos los creía la base de la democracia.
El surgimiento del hombre que Nietzsche veía a través del movimiento democrático, era producto de las fuerzas igualadoras, que hacían uso de las instituciones, para lograr así, hombres que se adaptaran y adoptaran la existencia de valores y verdades absolutas.
Pero de todo ello me surgen dos grandes interrogantes:
¿Lo antes señalado ha traído como consecuencia, hombres indiferentes y mediocres?
¿Contribuye el hombre con la sociedad?
Lo que no se debe olvidar, es que la educación es la que brinda posibilidades. Hace que el hombre no se convierta en huérfano de pensamiento ni de palabras.
En cuanto al material sobre Fundamentos de un sistema de pedagogía, del autor Dilthey:
El antes mencionado quería establecer una ciencia subjetiva, por ello sus estudios humanos abarcaron derecho, religión, arte e historia.
Otro aspecto a resaltar, es que todo saber había que analizarlo considerando la historia, sin ella el conocimiento y el entendimiento del hombre solo eran parciales. Es aquí donde entra en juego la educación, como vía de desarrollo, dándole al hombre la capacidad de enfrentarse, lo que vendría a ser producto de una cultura integral.
Entonces se puede decir que para Dilthey, importante era la visión y comprensión de la vida como totalidad, interviniendo en esto la educación y la ciencia.
Parecía entonces que para este autor, es la vida misma la que educa, ella es la maestra de la humanidad, y por ende el hombre debe comprenderla.
Parafraseando un poco al autor, vivir significa actuar sobre todas las fuerzas del universo, y desarrollar todas las tendencias del propio ser para alcanzar un todo armonioso.
Las influencias que el hombre recibe de la vida en sociedad (según la denominación diltheyana, del mundo espíritu objetivo), constituye su alimentación vital.
Elaborado por: Aleidy García
c.I. 19.986.982
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